cómo se mueven llenos de cosquillas,
cómo se refrescan de libertad,
cuánto me gusta sentarme en el jardín, descalza,
y comparar mi piel...
la de mis pies,
con los mismos años atrás,
cuando deshojaba margaritas
pensando si Juan me quería
o no lo hacía.
Me divierto girando en el pasto,
con el pelo suelto
y al parar deseo encontrarme otra vez
con esa chiquita que saltaba entre las flores más lindas del jardín,
tengo que encontrarla ¡encontrarme!
pedirme perdón,
casi la echo a perder ¡casi me echo a perder!
y me tumbo en el pasto fresco del jardín...
ella no va a volverpara abrazarla,
acunarla,
darle la soga,
acompañarla.
Cómo me gusta volver al jardín,
a conversar con las mariposas,
jugar carreras con un colibrí,
dejar que la brisa golpee mi cara
y me sacuda el pelo...
cada vez que me busco yo sola,
sola en el jardín.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario