domingo, 13 de marzo de 2016

Cómo

Cómo se justifica la soledad, las idas y vueltas a un máximo júbilo falso y ocurrente, tanto que hasta pesa, la caída constante, las noches en vela con la llama apagada por las lágrimas, el amor que pasea por un día y al otro se va, porque así es mejor, porque el empalagamiento te engorda las ideas, las tapa y no te agrada cambiar por otro... aunque a veces no queda otra. Cómo una ama más lo muerto que lo vivo estando en vida, y llora por las partidas y desea irse también cada tanto, diciendo qué lindo es estar vivo, pero no...eso también es mentira, porque esta vida que toca pretende mas de lo que sos, o menos, y las condiciones te desintegran...y las prisiones no son de uno, entonces el cuerpo elimina todo lo que entra, todo lo que no quiere que pertenezca a él, pero termina cansado, vacío, porque con promesas y prohibiciones lo propio se muere, y desistir a esto cansa cada vez un poco mas. ¿Cómo?. Simplemente respiro para ganar algo en esta guerra estéril que definirá el destino que se me depara, respiro y me apoyo en cada una de mis piernas para algún día marcar esta diferencia, para quizá estar más sola pero con la verdad en las manos, conmigo, con la verdadera, destapada... desnuda, libre de lo que no existe naturalmente, de lo obligado. No puedo detenerme en una esquina a pensar qué es lo que debería hacer, dejo que el río corra aunque me ahogue, aunque me canse de flotar en un agua tan improvisada, tan ajena. No soy de acá, ni del lugar de otros, de ninguno, aparecí en el lugar equivocado, y lo que me acompaña se va yendo de a poco, sin aviso... y ahí esta el resquicio, esa es la razón de mi miedo, de mi encierro, el desamparo. ¿Cómo se soporta sin decir ni una sola palabra, sin abrir la boca? Escribiendo... en papeles, en espacios blancos, tallando las muñecas, las piernas, ensuciando con tinta tóxica pero sanadora cada vena que nos recorre, escribiendo en todo lo que nos pertenece... porque salva, porque es impune y no está prohibido. 

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