Ya no hay que darle tanta vuelta a la manzana, podría haber llegado a esto de una forma mas directa. A nadie le importa cómo te sientas, qué hacés, qué no hacés...o a nadie le debería importar, después de todo, cuando llegue el momento de morir, nadie lo va a hacer por vos. Entonces, ¿por qué darles a otros el derecho de vivirnos? Ya no soy la misma, acabo de verme en el espejo y allí estaba todo en lo qué me convertí. No se por qué dejé que pase todo esto...pero pongo fin a la tragicomedia patética que me vienen inventando para que no vuele. A nadie le importa si mi vida llega a donde estaría perfecto que llegue, a lo que deseo...aunque hay una parte de mi que quiere que no llegue, que pierda el tiempo...que fantasee, porque es esa la fantasía que me saca de acá...la que me consume pero que me encanta. En el fondo me gusta estar apagándome de a poco, porque al apagarme brilla esa otra parte, la que durmió tanto, la que me hace llorar todas las noches, todos los reflejos. La que me arruina el cuerpo pero me salva el alma, la que consume todo y me consume un poco...demasiado, pero ya no importa, a nadie le importa que Sol no sea Sol, entonces a nadie le importará que desaparezca, de a poco.
Dicen que cada uno se mata a su forma, unos toman, otros fuman, se ahorcan, se cortan, se tiran, se enamoran...se arriesgan a todo para lograr ese "nada" que tanto necesitan. Sin embargo no me animo a saltar en caída libre...y me dejo apagar, paulatinamente, sin hacer nada. Sigo acompañada de los intentos de amoldarme, paralíticos, de ser el cero a la izquierda, ahora, del abandono, antiguo, de los límites, absurdos, de la insuficiencia, propia. Baldosa a baldosa, sin cuestionar los tratos, sin probar bocado, sin dejar el aire intoxicado.
Y de tanto socorrerme para que no pase esto, el ahogo hizo que pase igual...y me siento derrocada. No se quien me ganó, si todo lo ajeno o la otra yo. Nunca vas a ser suficiente para alguien, siempre hay algo para criticar...y no se puede ignorar, porque si lo hacés sos la dejada, la que no le importa nada. Darle tanta importancia a todo me termino arrastrando por el camino, y me perdí. Puedo oír una voz que me insita a morir acá para volver a mi misma. Me necesito para aguantar toda la tristeza que quedó en mí, acá, donde estaba la que se fue. No ocupo lugar...ya no soy la misma. Ahora si es a mi quien no le importa nada.

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