domingo, 1 de noviembre de 2015

Señor

Señor,
a  veces pienso que lo odio
o que no siento nada.
Señor,
perdóneme por llegar y sacarle su mujer,
a veces siento que no debí hacerlo.
Señor,
quizá no debió darme esta vida
y debo decirle que a veces le desee lo peor
y es que yo quería dormir a su lado,
que me enseñe a jugar,
o simplemente me lleve a pasear.
Señor,
creo que debo decirle gracias,
me dejo tantas heridas y aún sangran de dolor
y todo este ahogamiento
es porque nunca me vino a decir "adiós".
Señor,
si llegará a tener otra hija
espero que no haga como lo hizo acá,
no sea el primer hombre que le rompe el corazón,
señor,
si tiene una hija
y decide quedarse a su lado,
a pesar de todo lo pasado,
creo que moriré de dolor.
Señor,
no lo quiero en mi vida,
el tiempo paso ya no hay garantía,
y aún ignorando a su hija,
acá yo, destruida para toda la vida,
no la deja dormir tranquila.
Señor,
usted es mierda,
y a pesar de lo que me trajo la vida,
no logro curar todas las heridas,
señor,
usted mató a una niña
que recuerda sus golpes,
recuerda sus marcas
acompañadas de otras tantas,
señor,
a veces lo odio,
aun con su ausencia
complicó mi existencia.


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