lunes, 21 de diciembre de 2015

VII

Atrás unos días pasados
donde el cielo me compactaba con el piso,
podrido olor a corazones fermentados
y almas inmundamente resentidas
me envolvían para odiarme...
siempre,
en todas los reflejos del agua en casa
con verdín que patinaba y el golpe sabor wasabi.

Si contara cuántas veces el aire me pareció tan agrio
nadie volvería a verme con dulzura
(aunque eso no me interese demasiado)
y no me creo esto del caramelo para siempre,
de un día para el otro
y los vientos suaves...
paró la lluvia y cuando vuelva,
algún día,
volverá la tormenta y todo lo desagradable que ella implica,
como los días de atrás,
que justamente pasaron como pasa todo,
no quiero abrir un paraguas porque es mas cómodo mojarse,
saborear la lluvia,
sufrirla un rato,
lavarse la cara,
salir...
volver a iluminarse entre corazones verdes, fermentados,
amores descremados.

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