Nunca falta la amiga enamorada, la que esta de novia desde que nació con el pobre cristiano, la que quiere casarse a toda costa, la que todos los meses se embaraza del amor de su vida, la que encuentra al amor de su vida todas las semanas, la que llora porque el pibe rubio que anda en moto por el barrio va a tener un hijo con una chica mas patética que ella. Rodeada. No me molesta, no es que las odie por el despilfarro cerebral que tienen, no por nada son mis amigas...pero por todo esto en el reino de lo no común mi lugar es el trono y tengo la corona mas grande y menos querida de todas. No es que no crea en el amor (aunque a esta altura no es lo que mas me anda revoloteando por mi ser, claro está), mi relación más larga y "seria" duró un año y un mes, y a pesar de todo (en el todo entra todo, el antes, durante y el después...si el después, casi hace un mes atrás) no me arrepiento de haberme enamorado de una buena persona, lo disfruté, lo sentí y digo "que lindo es estar enamorada". Digo eso como puedo decir "qué lindo es estar en Mar del Plata en pelotas y caminando por la playa con toda la belleza de Pampita encima" y la verdad es que no tengo la necesidad (aunque no estaría mal) de hacerlo. Tampoco es que no me enamoro nunca, a veces si, por unos dos días máximo y después me aburro. Algunos dicen que se me pasa una vez que me abren las puertas al paraíso, y puede ser...pero no es con esa intención, solo pasa...y chau enamoramiento. Me cansa la rutina.
Y todo esto porque fui a lo de José, el almacenero bigotudo típico de cada barrio, a comprarme una latita de atún y dos tomates (ademas de la negación con el noviazgo tengo también una negación con la cocina pero ya me estaba cagando de hambre), en eso me cruzo a una señora con mas años que la mandarina y me pregunta cómo estoy, cómo está mi mamá, mi papá, mis hermanitos, mi abuela, Antonio, las plantas, la facultad y la mar en coche, me miró la bolsa cuestionando mi menú, me preguntó si sabía algo de la tristemente célebre vecina cornuda mía y percibiendo mi cara de fastidio me tira, lamentablemente para la humanidad, la típica pregunta de mierda. "¿Y el noooviooo?", así, prolongando la palabra y con un tonito agudo de esos que se le hacen a los nenes chiquitos cuando se les pregunta si alguien le gusta. Señora, me gustaría saber si siempre hace preguntas de mierda. Preguntar por un novio es como ver a una gorda y decirle "¿y la dieta?"....¡NO! la gorda no quiere dieta, entonces, ¿por qué tengo que tener novio?. No me pregunten cosas cuando salgo a la calle, menos cosas que no les importa. "¿y terminaste el CBC?", ¡NO, NO LO TERMINÉ! Cuando me vean con una sonrisa de oreja a oreja chapando hombres por la calle ahí preguntenmé si terminé el CBC...pero son tan ocurrentes que me van a preguntar si ya me recibí. Cuando me vean de la mano de un chico me van a preguntar cuándo me caso. Son así.
¿Y el novio?...al novio me lo comí hija de puta.
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