Veo infancia en tus ojos,
un gesto propio de un loco,
escucho palabras con mis tonos.
Caminas en saltitos,
me hablas mucho
y en cantitos.
No es fácil que entiendas
cuanto te amo,
como no es simple tampoco
que dejemos de conectarnos.
Tus ojos son miel,
tu pelo una discordia,
tu cara aprincesada...
y tu personalidad marcada.
Hermana quiero confesarte,
que antes te quería,
y hoy explicarte...
que por ti la vida daría.

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