La idea de irme a vivir sola en algún momento, cuando consiga un trabajo por supuesto, me atrae...pero convivir y vivir me parecen dos cosas diferentes. No quiero decir con esto que en la convivencia uno no vive, pero si que no vive de la misma manera que lo haría si viviese solo. Cae de maduro. Imagino entonces, levantarme, en silencio...higienizarme y humanizarme...desayunar(*) e irme a cursar. Me encantaría vivir a pasitos de la facultad. Salir de cursar e irme a trabajar. Salir de trabajar e irme a mi casa(en un día común), bañarme...¿cenar? (*) Odio comer sola, y odio comer cuando hay mucha gente. Pero es muy triste sentarse a alimentar nuestro cuerpito con el mismisimo vacío como compañía. Es una situación horrible, muy fuerte. Entonces ahí tenemos un punto para la convivencia. Son dos. El otro es la noche...no puedo dormir con luz, pero tampoco se si me copa la idea de estar sola en una casa oscura. Si hoy en día mi mamá se va a las cuatro de la tarde y la trastornada de mi persona cierra con llave, pone una silla delante de la puerta, cierra las ventanas....bueno, hace de la casa un tupper hermético, ¿cómo podría dormir a oscuras sola?. Esto es lo malo de vivir sola, al menos para mí. Mi mente es una favela.
No me imagino viviendo sola, pero tampoco me imagino mucho tiempo más viviendo con mis bellos padres y mis queridos hermanitos. Somos muchos, y por el bien de mi carrera algún día tendré que rajar...y tasa tasa, cada uno a su casa.
Tampoco me agrada la convivencia con el barrio. Uno convive con el barrio, sale a la calle y se cruza al vecino, vamos a comprar...qué se yo...un cuarto de salchichón primavera (asco) y ve al almacenero...y así...y yo, que soy una persona con días y días, hay veces que no quiero saludar ni mantener ningún tipo de diálogo con nadie. Entonces, ¿por qué tengo que saludar a Olga, a Blanca, a Graciela o a José?. Porque uno convive con el barrio y el barrio parece sumergirse en la convivencia familiar...si, al grito de "ayer la vi a tu hija y no me saludo". Hola sermón. Hay días en que la gente me fastidia...out la convivencia externa (?). Y ahí me imagino en mi depto entrando y saliendo cuando yo quiero, saludando si se me da la gana, haciendo relaciones sin que nadie me diga, y si un día no tengo ganas de responder al comentario conchudo e hipócrita sobre la temperatura o el clima...simplemente no lo hago y soy "la soreta del edificio" y no "la mal educada o mal llevada de la hija de Sabrina", cambia. Son pequeños placeres que me agradarían sentir.
En mi casa no habría que pagar cable, ni teléfono. No habría que instalar un aire, con el turbo paso y tolero el verano. Habría que comprar una estufa. En mi casa no habría timbre, ni una alfombrita con la palabra welcome, típica, de esas que no se si existen pero en las películas nunca faltan. No habría fotos por todas las paredes, odio las fotos en las paredes, con un cuadrito por ahí y otro por allá estaría bien...ya el abuso da a abuela. No habría mesa...habría una mesada con una banqueta. Creo que quiero un monoambiente. Creo que quiero un trabajo.
Bueno, acá la diferencia entre convivir viviendo o vivir. Convivir viviendo es como vivir conviviendo. Y vivir...es vivir con todo lo maravilloso que ello implica.

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